PRODUCIR CON POCOS O CON MUCHOS

Felipe Solá trabaja en un proyecto para ampliar la producción de cerdos con inversión china. Al estilo del Canciller, quiere que el negocio se concentre en 25 granjas industriales, lo que beneficiaría a un puñado de grandes empresarios. El movimiento campesino invierte la lógica propone que sean las granjas familiares quienes garanticen la producción.
cerdos

Felipe Solá es el hombre político que introdujo el paquete tecnológico de monocultivo en Argentina. Era secretario de Agricultura de Carlos Menem cuando el Estado argentino aprobó el ingreso de los trangénicos como modelo productivo agrario. 

Las cosas no se presentan aisladas, por lo que ese ingreso fue parte de la consolidación del modelo neoliberal en el mundo y en nuestro país. Concentración de la tierra y la producción, dependencia tecnológica de las grandes corporaciones internacionales, crecimiento y consolidación de la pobreza, crecimiento de las migraciones del campo a las grandes ciudades.

Pasaron 24 años de aquella aprobación express y hoy se puede evaluar las consecuencias de implementar aquel modelo extractivista, que amplió las fronteras agropecuarias, arrasando con montes nativos; elevó los precios de la tierra, expulsando a las familias productoras; estableció monocultivos, elevando precios de alimentos argentinos; concentró y extranjerizó la tierra; nos puso a debatir si era válido garantizar la producción fumigando veneno sobre la cabeza de nuestros gurises.

Hoy, el Canciller, vuelve a involucrarse en el negocio promoviendo 25 granjas industriales de cerdos con 12.500 madres.

Los chinos proponen invertir 27 mil millones de dólares durante ocho años para duplicar la producción porcina en nuestro país. La propuesta de los orientales es que esa producción garantice el abastecimiento a su país, golpeado en los últimos años por la gripe porcina, que les mato más de 200 millones de cerdos.

La propuesta que giró Felipe Solá para que se apruebe, consiste en profundizar el modelo de agronegocios neoliberal, concentrando la producción de cerdos en 25 establecimientos industriales, manejados por empresarios que dominan el 35 por ciento del negocio actual, limitando la participación de pequeños y medianos productores. Esto podría generar la expulsión de una importante cantidad de pequeños productores porcinos del sistema actual.

Desde organizaciones campesinas, como el Movimiento Campesino de Liberación, respondieron a la propuestas del ex secretario de Menem, afirmando que se pueden garantizar los objetivos propuestos por China desarrollando "5.000 granjas familiares con 50 madres cada una", reemplazando las granjas industriales, distribuyendo la producción, repartiendo territorialmente los beneficios del acuerdo.

"El debate es quienes la producirían y los principales destinos: primero autoabastecimiento interno, para satisfacer la demanda popular, ayudando a alcanzar la soberanía y seguridad alimentaria; segundo, crear saldos exportables", afirma el referente de la organización campesina, José Luis Livoltti.

Sobre la posibilidad de acuerdo con la nación China sostuvo: "Creemos que la  Argentina está ante una gran oportunidad y en condiciones de reconvertirse y regresar a la chacra mixta, rescatando a miles de pequeños productores, expulsados por el proceso de sojizacion, y ayudando a otros a reconvertirse y ponerle nuevamente rostro a la producción agroalimentaria, inclusiva y democrática, enfocada hacia la a alimentación sana segura y soberana"

Arraigo rural, sanidad y bienestar animal, asociativismo, alimentos sanos y seguros, son parte de los conceptos que maneja el Movimiento Campesino de Liberación, cuando aborda estos temas.

También, desde la Unión de Trabajadores de la Tierra, expresaron a lavaca.org que "Nos dijeron que van a instalar en principio cinco megafábricas de producción porcina en el norte argentino, de 12.000 madres cada una, con la idea de llegar en cinco años a 300.000 madres. No especificaron en qué provincias. Les dijimos lo que pensamos, que eso no va a funcionar, que va a traer problemas para la economía, para la salud, para la producción, la contaminación, pero ellos se cierran en que el proyecto es positivo. Creen que el desarrollo del país viene de la mano de la profundización del modelo agropecuario que ya tenemos. Nosotros decimos que tenemos casi 30 años de soja, y el discurso era el mismo: todo positivo. Y no fue así."

Sobre el acuerdo con China, resaltaron que "nuestra propuesta es que haya una mesa de diálogo. Que intervengan el ministerio de Agricultura, el de Ambiente y Cancillería, pero también entidades de las que llamamos ‘el otro campo’, organizaciones que participan en el Foro Agrario, organizaciones ambientalistas e incluso académicas. Gran parte de lo que veníamos buscando tenía que ver con eso: con poder debatir".

En el marco de la pandemia, donde se expusieron en vidriera las consecuencias de los años de las políticas neoliberales, este proyecto será bisagra en como el futuro definirá al gobierno de Alberto Fernández. Se profundiza el modelo productivo actual o se piensa una forma de producción donde las ideas de soberanía alimentaria, sustentabilidad, seguridad alimentaria, asociativismo, estén presentes.

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