EL INTENDENTE "VICENTÍN": TENÍA CORONAVIRUS Y MARCHÓ EL LUNES SIN BARBIJO

El intendente de Avellaneda, provincia de Santa Fe, Dionisio Scarpín, confirmó que tiene coronavirus en la noche del miércoles. El lunes fue parte de la convocatoria del 17A de la oposición sin utilizar protección de cubrebocas, violando el decreto nacional. Scarpín es reconocido por liderar la lucha contra la estatización de Vicentín, para después pedir que el Estado intervenga.
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En Santa Fe, la Región de Salud Reconquista confirmó dos casos de Covid-19 positivo en Avellaneda. Los contagiados se encuentran cumpliendo el aislamiento domiciliario obligatorio, con vigilancia epidemiológica. Entre ellos se encuentra el intendente de Avellaneda, Dionisio Scarpín.

El dirigente, de Juntos por el Cambio, publicó un video reconociendo su situación de salud y manifestando la necesidad de encontrarse aislado, tanto él como su familia. También solicitó a sus contactos estrechos que estén dispuestos a cumplir los pedidos de la Región de Salud una vez que sean realizados.

El problema es que el lunes, Scarpín se movilizó junto a una centena de personas por las calles de Avellaneda para oponerse al Gobierno Nacional (movilización un tanto difusa en sus consignas), por lo que puede haber desatado una ola de futuros contagios, con el agravante que la mayoría de los convocados pertenecían a una franja etaria de riesgo.

En una entrevista con el periódico local ReconquistaHOY, contó que durante la mañana del martes se sintió mal en su oficina de la Municipalidad y tenía 37,5°C de fiebre, al mediodía lo hisoparon, por lo que a partir de ese momento se aisló. En la noche de este miércoles le confirmaron el test positivo para Covid-19.

Scarpín, como intendente de Avellaneda, lideró las voces opositoras al proyecto de estatización y salvataje de la 6 compañía exportadora del país, que se encuentra envuelta en un escándalo de corrupción y estafas en complicidad con la gestión de Mauricio Macri.

Una vez logrado el objetivo de que el Estado se retire de las pretensiones de control sobre la cerealera, volvió al ruedo exigiendo que el Estado ponga plata para sostener los salarios adeudados por los privados a los trabajadores.

Hoy la empresa está al borde de la quiebra, con bienes inhibidos, con paros y suspensiones y sin un futuro viable.

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