NENES DE PECHO

El diario porteño Pagina12 recopiló información sobre los "voceros" del alzamiento policial, que generó tensión en todas las instituciones democráticas del país, cuando rodearon armados la residencia del presidente Alberto Fernández. Narcos, desquiciados, cesanteados y exonerados, son algunos de los perfiles de quienes encabezan el conflicto
foto%2Bblog

El protagonismo lo ocupó por la mañana un efectivo que se subió a la antena ubicada en Puente 12. El teniente Aldo Oscar Pagano fue cesanteado en 2006 por resolución 3446 en el expediente 570118/06. El apartamiento, por razones psiquiátricas duró once años, hasta 2017. El dirigente social Luis D'Elía publicó una foto con Pagano ya que se trató de un militante de su corriente, pero D'Elía contó que se convirtió en hombre del PRO en algún momento de su carrera policial. En las redes sociales combina los horrores de ortografía, con loas a Sergio Berni e insultos al gobierno. 

El reclamo policial por salarios derivó en una rebelión política explícita y desaforada, paso que dio una parte de los sublevados lanzándose al vacío de rodear la Quinta Presidencial. Eso dejó este miércoles en un segundo plano las cuestiones salariales y de condiciones de trabajo. El gobernador Axel Kicillof resolvía en La Plata, con los funcionarios bonaerenses de Hacienda, el aumento y las nuevas propuestas de funcionamiento que se darán a conocer en la jornada de este jueves. Pero a lo largo del día se fueron envalentonando los agentes exonerados, los retirados, los abogados que querían protagonismo, los alineados con Cambiemos y una mezcla de radicalizados que llevó al derrape.

En ningún momento apareció un liderazgo del conflicto, al punto que unos se negaban a entrar a las reuniones, otros participaban pero luego se iban y la mayoría se limitó a disfrutar de cuatro o cinco minutos de fama utilizando las luces y los micrófonos de los canales, principalmente opositores. Al cierre de esta edición, en Puente 12, que a esa hora se constituía en el centro de la protesta, quedaban unas 400 personas. No está claro si la baja en la participación tiene que ver con que ya se estaba haciendo tarde, la expectativa por los anuncios de aumentos, el cansancio de horas y horas de controversias entre ellos mismos o la desazón por el gravísimo paso en falso que significó haber rodeado la Quinta de Olivos.

Un rato antes y un rato después tomó la posta un supuesto oficial que aparecía con un uniforme militar de camuflage. Se trató del capitán Mariano Díaz, que según el Ministerio de Seguridad también está apartado de la Bonaerense por haber intervenido en un motín del Grupo Halcón en el año 2014. Díaz parece que siempre buscó ponerse al frente de un sindicato policial, pese a que ya no está en la fuerza.

Como una forma de fortalecer la escenografía, cerca de Díaz se exhibieron decenas de camionetas y patrulleros totalmente deteriorados. Los policías pretendían argumentar que tienen que trabajar con esos vehículos. Fue una maniobra plena de falsedad. Las camionetas y patrulleros fueron sacados por efectivos del Comando de Patrullas de varios talleres donde estaban en reparación. Es mentira que se trate de rodados en uso.

Por la tarde, en Olivos, agarró los micrófonos otro exonerado, el capitán Sandro Adrián Amaya, que igualmente fue apartado de la Bonaerense por estar imputado en una causa de drogas que en su momento instruyó el juez federal Alberto Suárez Araujo.

La rápida galería de personajes exhibe la amalgama tumultuosa de los que aparecían en escena. Una mezcla de muchos que no tienen nada para perder, con otros muchos que reclaman que les aumenten los sueldos como corresponde. El periodista Alejandro Bercovich demostró que, bajo la administración de María Eugenia Vidal y con el discurso del ajuste, los policías perdieron el 15 puntos de su salario en 2018 (inflación 47,6 por ciento, aumento de sueldos 31 por ciento) y perdieron todavía más en 2019: 25 puntos (inflación 53,7 por ciento, aumento 28 por ciento). Los policías bonaerenses ya venían ganando menos que los de la Ciudad o los policías federales, pero Cambiemos profundizó la diferencia.

Como adelantó PáginaI12 en su edición de ayer, a todo esto se sumó que los ingresos de muchos policías están afectados porque, a raíz de la pandemia, se cayeron "los negocios" de todo tipo de los que suelen sacar tajada: en las canchas, con las barras bravas, en los recitales, con el juego ilegal, la prostitución, las marcas truchas y tantos otros ilícitos a los que se les cobra peaje. También hay que considerar que buena parte de las familias de los uniformados son del Gran Buenos Aires, donde la situación económica se volvió más angustiante.

La mezcla insólita de protagonistas llevó a que fuera imposible entablar un diálogo en las últimas 48 horas. En Puente 12, a las 4 de la mañana del miércoles, unos 20 manifestantes entraron al Comando de la Bonaerense a reunirse con autoridades de Seguridad, pero no había representatividad alguna. Lo mismo ocurrió en La Plata o en Olivos. Cada grupo desautorizaba al otro. Ni siquiera aceptaron las dos propuestas de diálogo que les hizo el presidente Alberto Fernández

La propuesta y la conducción

Con ese panorama a la vista, el gobernador Kicillof trabajó todo el día con el equipo de Hacienda y con el gobierno nacional para definir la propuesta que será presentada este jueves. Según trascendió, se recopilaron los distintos reclamos que aparecieron de manera inorgánica en diferentes lugares y con diferentes voceros. En principio, Hacienda presentó tres ideas y, al regreso de la reunión realizada en Olivos, Kicillof se disponía a decidir la letra chica de lo que se dará a conocer.

Queda por resolver lo que ocurrirá con la conducción de la Bonaerense. Daniel "El Fino" García, el jefe de la fuerza, heredado de Cambiemos, quedó claramente golpeado porque fue su tropa la que rompió la disciplina. Quienes lo defienden argumentan que, pese a todo, el servicio policial no se cortó: el 911 siguió funcionando y los patrullajes se hicieron mayormente. Del otro lado están los que sostienen que es imposible sostenerlo y que es necesario un cambio total de aires, posibilitando también ascensos que transformen el perfil de la conducción. Esta última parece la alternativa más probable.

Por supuesto que en la mira queda también Sergio Berni, el ministro del área. Varios intendentes piensan que se dedica demasiado al show y a hacer su propia carrera política, en lugar de administrar la seguridad. También están los que consideran que balancea a la administración Kicillof y que contiene a las corrientes (y el voto) de quienes tienen un discurso diferente al del gobernador. Será una decisión que tendrá que adoptar Kicillof una vez que termine el conflicto, que todavía no está cerrado. 

Te puede interesar